viernes, 27 de diciembre de 2013

CAPITULO 3

Capítulo 3




-¡Buenos días mama!
-¡Buenos días hija! ¿Como que buenos días? ¿Has visto la hora que es?
- ¿Mama que hora es?
- ¿Como que que hora es? ¡Son las ocho y media!
-¡Que! no puede ser puse el despertador ayer para las siete, dentro de un cuarto de hora empiezo a clases y el autobús ya pasaría
-¡Tus hermanos ya se fueron hace media hora, vístete y te llevo!
- Da igual mama me visto y voy corriendo no es tanto
Para una vez que me despierto de buen humor y pierdo el bus y además a primera tengo castellano y si llego tarde me manda una nota a casa fijísimo, llevo 3 clases sin ir y me castigara mi madre.
-          ¡Chao mama!
-          ¡Chao hija! ¡Pórtate bien!
Tenia que apurarme o no llegaria quedaban diez minutos para que tocara el timbre y no llegaria lleva vente minutos en coche asi que caminando mas, empece a correr, cogi el atajo de la calle vieja de cerca del colegio pero aun asi me quedaban cinco minutos y el timbre tocaria ahora, cogi la bicicleta de la hija de la panadera y pedalee lo mas rapido que pude, uff justo a tiempo.
-          ¡Buenos días chicos!
-          ¡Buenos días señorita!
-          Vamos a corregir los deberes que mande el viernes, alguien no los tiene echos?
Se me caía la tierra encima pero levante la mano y me di de cuenta de que era la única que tenia los deberes sin hacer además de que me quedara el libro en casa.
-          Muy bien señorita García, usted como siempre sin el material escolar.
-          Lo siento profesora pero es que no tuve tiempo de hacerlos.
-          Pues claro como iba a tener usted tiempo. ¡A  la próxima vez llamo a su casa!!y ahora póngase con algún compañero.
Todo el mundo me miraba mal, era la rara de clase y no tenia muchos amigos así que al ver a Bruno al final de la fila decidí irme para su lado. Lo mire y me sonrió, tenia que decirle que estaba castigada así que se lo escribí en un papel y se lo di, me miro y contesto en la nota un no pasa nada que me tranquilizo, y mas abajo ponía yo también estoy castigado te quiero, me sonroje y el se rio, pero la de lengua lo vio y se acerco hacia nosotros como un león hacia su presa.
-          ¿Bruno se puede saber que te pasa?
-          Nada señorita, yo solo…
-          ¡Tu solo que explícate!
-          Señorita la culpa a sido mía
No sabia que hacer así que me inculpe a mi misma el pobre Bruno no tenia la culpa de que yo me sonrojara y no podía llevarse el la culpa.
-          ¡No señorita no le haga caso a sido culpa mía, estaba pensando en mis cosas y me reí lo siento!
-          No pasa nada Bruno pero me temo que como no se de quien fue la culpa los castigare a los dos mañana en el recreo.
No podía ser, dos castigos seguidos esto era el colmo, lo bueno de todo esto es que estaría Bruno conmigo, asique lo podría conocer mejor.
En el recreo los dos nos acercamos a la sala de profesores a mirar si estaba el de Física y química, yo no sabia muy bien por que Bruno estaba castigado si el no le daba clase pero después me quedo claro. Pasamos el recreo yo copiando la taba periódica y Bruno haciendo sus deberes de lengua, cuando toco el timbre para entrar no me lo podía creer Bruno me escribiera una carta la cogí y me despedí de el. Tendríamos clase de sociales a ultima los dos justos y se sentaba a mi lado, le tendría que contestar a la carta en biología. Al llegar a clase abrí la carta y me puse a leerla y ponía esto:


Querida Sara:
Aun que no te conozco muy bien, las clases que hemos pasado juntos lo pase muy bien, tengo libre hoy por la tarde si quieres quedamos en el parque del centro y tomamos un zumo, yo invito que te parece?
Besos

Quede atónita, que le podía decir, no sabia si mi madre me dejaría salir y aparte tenia guitarra a las cuatro y piano a las seis así que solo podríamos quedar a las cinco y no podía ser en el parque del centro por que mi padre me vería .Le conteste a la carta y si quedamos, En sociales le di la carta la leyó y aun que estaba a su lado me contesto con otra carta que ponía:

Vale, a las cinco quedamos pero si no es en el parque del centro ¿en donde es? ¿Donde tienes las clases? Ah y por favor invito yo eh!
Besos, Te quiero

Me había puesto te quiero a mi, a la niña rara de clase, quedamos para esa tarde a las cinco. Tenía todo preparado, le diría  a mi madre que me quedaría en la biblioteca y ya me iba sola para piano.

-¡Hola mama! ¡Ya estoy en casa!
- ¡Hola hija! ¿Llegaste a tiempo?
- Si mama, ¿bueno voy a coger las cosas de guitarra y las de piano vale?
- Las de piano te las llevo yo luego.
- No, es verdad no me acordaba de decírtelo, tengo muchos deberes así que de cinco a seis me quedo en la biblioteca y luego ya voy yo y cuando acabe me vengo andando ¿vale?
- Bueno vale, pero te llevo yo que me tengo que pasar por las tiendas del centro y de paso quedo con tu padre a las cinco en el parque.
- Vale, me parece bien, subo a por las cosas.
Todo estaba bien, mi madre me había dejado ahora lo malo era pasar a las cinco por el centro sin que se dieran cuenta, pero lo haría.
Eran las cuatro, tenia que entrar en clase, me despedí de mi madre cogí las cosas y subí al quinto piso de aquel edificio viejo y mugriento en el que vivía Ana, mi profesora de guitarra. Toque a la puerta y me abrió la misma señora de todos los días, una señora canosa, muy bajita y parecida a Ana, su madre, me invito a pasar lo que no podía rechazar, no por que no quisiera sino por que mi madre se gastaba cuarenta euros al mes en mis clases de guitarra. Miraba el reloj cada cinco minutos y no me daba pasado la clase, estaba deseando que llegaran las cinco, o que las llamadas telefónicas del novio de Ana interrumpieran mi clase de una vez, como de costumbre. Las cuatro y media, las cinco menos cuarto, solo faltaba un cuarto de hora cuando Ana me dijo:
-Sara, ¿te pasa algo? Te veo preocupada
-          No, es que tengo que estudiar que mañana tengo un examen y quede a las cinco en la biblioteca con unos amigos
-          Pues haberlo dicho antes, si te vas ahora llegaras puntual
-          ¿Me puedo ir?
-          Pues claro, si tienes que estudiar vete mujer
-          ¡Gracias!
Recogí todo lo más rápido que pude, cogí el portátil y las cosas de piano y me fui sin despedirme, tenia que llegar al puerto en donde quedara con Bruno, el vivía cerca de allí y a los dos nos quedaba cerca.
-          ¡Hola! Perdona por el retraso es que no pude correr mas
-          No pasa nada, yo acabo de llegar
-          A vale, en serio lo siento
-          ¿Bueno nos vamos a tomar el zumo?
-          Si claro, a donde iremos
-          A un sitio muy especial para mi, allí tome mi primer zumo
-          Pues vamos
-          ¿Te llevo algo?
-          No gracias
-          De verdad, te cojo la guitarra
Me cogió la guitarra y nos encaminamos hacia el centro pero un poco antes de llegar nos metimos por un callejón lo que me tranquilizo un poco. Cuando llego leí en el cartel del bar Milo´s nunca lo había visto antes, Bruno abrió la puerta y me invito a entrar, el entro detrás de mi y cerro la puerta, nos sentamos en una mesa junto a los baños y un señor muy amable nos atendió.
-¿Te gusta el zumo?
- Claro
- Me alegro de que quedaras conmigo, normalmente me toman por empollón y nadie quiere quedar conmigo por rarito.
- Tranquilo a mí por escribir me llaman friki
- Pues a mi no me lo pareces, eres muy maja
Seguimos charlando asta las seis menos diez, cuando mire el reloj le dije que me tenia que ir y cuando quise pagar me dijo que ya me dijera que invitaba el, la verdad me gustaba ese chico pero me tenia que ir, me acompaño asta en piso de mi profesora de piano, timbre y nadie contestaba y en la puerta me encontré a mi madre.
-          ¡Hola mama! ¿Pasa algo?
-          ¡No nada! Que me llamo María  para decirme que no tenias clase y fui a buscarte a la biblioteca y como no te encontré vine para aquí
-          Ah! Vale.
-          ¿Y se puede saber donde estabas?
-          Si mama, estaba con Bruno mi nuevo compañero de clase, me lo encontré en la biblioteca y me invito a un zumo.
-          ¿Le pagarías no?
-          No mama, el me dijo que invitaba
-          Pero bueno que maleducada, se paga igual.
-          ¿Cuanto es chiquillo?
-          ¡Nada señora, yo la invito!
-          Muy cortes por tu parte pero no necesitamos que nadie nos invite tenemos dinero
-          ¡Mama! Por favor, somos amigos, otro día yo lo invitare, de echo estaba pensando en invitarlo a comer a casa el sábado
-          Pues claro que si
-          ¿Bruno el sábado a las ocho en mi casa te parece?
-          No se le preguntare a mis padres
-          Vale, asta mañana nos vemos
Me subí en el coche con mi madre, que después del ridículo que me había echo pasar no se merecía ni que la mirase a la cara pero bueno.
-          Hija, me pudiste haber avisado de que quedabas con tu amigo
-          ¡Mama! Por favor vale ya, no habíamos quedado pero nos encontramos, y por favor el sábado no me dejéis en ridículo si viene
-          ¡Claro que no hija! ¿Por quien nos tomas?
-          Por nadie mama pero es que en nuestras cenas siempre hay lio
Nos pasamos el camino a casa hablando de la cena del sábado, de lo que íbamos a hacer para comer y que poníamos de postre, que nos íbamos a vestir y todas esas chorradas que a mi madre le importaban más que a mí que yo tuviese un amigo. Al llegar a casa lleve la mayor sorpresa de mi vida, mi hermana Leticia estaba en casa con su marido y mis dos sobrinas.
-¡Leticia! ¿Y tú aquí?
- ¿Que pasa? ¿No te alegras de verme hermanita?
- Claro que si te echaba mucho de menos, a ti y a las peques
- ah! ¿Y a Carlos no? Pues fue el que se acordó de ti, que las peques como tu les llamas que cuando las veas veras no querían venir
- ¿Claro a Carlos también, pero hace ocho mese que no nos vemos y como veo tienes barriguita no?
- Si, jaja estoy de seis meses, como mama.
- ¡A si ya que mama también estaba embarazada! ¿Y las peques?
- Subieron a mi antiguo cuarto y nosotros nos quedaremos en el de invitados.
-¿Como? ¿Que os  quedáis?
- Claro, no iba a venir desde New York para visitarte hoy solo, nos quedamos tres meses.
- ¿Pero darás a luz aquí con mama?
- Si, es que a Carlos le a salido trabajo aquí en Francia y no podía decir que no así que de momento nos mudamos por tres meses aun que tendremos que alquilar una casa por aquí cerca y además así pasamos las navidades juntos y en familia.
- ¡Claro que bien! ¡Voy a ver a las peques!

Cuando subí me quede atónita la peque ,mi peque mas grande tenia ocho años y estaba enorme y la peque pequeña  tenia seis y estaba peor aun, ya solo faltan Daniela y Mario para pasar la navidad en familia. Ah, ya ni me acordaba, hoy es la fiesta del instituto, había quedado con Bruno para que fuese mi pareja sobre las diez, y no tenía que ponerme, ya eran las seis, tenia que ir  a la tienda de Luisa y comprarme uno de sus vestidos.
-¡Leticia!
- ¿Que paso hermanita?
- ¿Me puedes acompañar a la tienda de Luisa a comprarme un vestido?
- ¿Porque? ¿Para que quieres tú un vestido?
- Es que hoy a las diez e quedado con Bruno un chico de mi instituto para ir al baile y no tengo nada que ponerme.
- Bueno te acompaño pero rápido que tengo que ir a la farmacia a por medicamentos para Laura.
- Vale, me decidiré rápido
- Pues avísale a mama y vamos venga
Cogí dinero, avise a mi madre y mi hermana y yo nos fuimos a la tienda, cuando entre al fondo había un vestido de color purpura y pensé “yo quiero ese”. Mi hermana me sonrió y me señalo hacia el vestido purpura que yo había visto antes. Me lo probé, era perfecto, tendría que avisarle a Bruno de que se pusiera la corbata purpura que el tenia. Pague el vestido y salí de la tienda, me faltaban los zapatos, los vestidos eran baratos así que me sobro mucho dinero pero no me lo podía gastar todo, tenia que pagar el bolso y los zapatos. Mi hermana tenia que ir al centro así que me fui con ella y pare en la zapatería mas cercana a la farmacia y me compre los zapatos negros que había en el escaparate, me iban perfectamente con el vestido pues tenia un gran lazo negro en la cintura y  yo ya tenia la chaqueta, solo me faltaba el bolso, así que pregunte a una señora donde había alguna tienda de bolsos y me fui a por el bolso purpura. Mi hermana me esperaba en el coche y ya eran las ocho, tenía dos horas para vestirme y maquillarme y me peinaría Luna, quería ir para peluquera y ya le ayudara alguna que otra vez a Rosi, la peluquera del pueblo, así que todo saldría bien.
Entre a todo correr por la puerta de casa, deje el dinero en el recibidor de la entrada y corrí escaleras arriba, entre en mi cuarto y cerré la puerta. Llame a Bruno y le dije lo de la corbata pero le colgué rápido, tenia que arreglarme y no me daría tiempo.
-          ¡Luna!
-          ¿Dime?
-          ¡Corre ven, ayúdame a ponerme el vestido!
-          Ya voy enana, haber cuando aprendes a valerte por ti solita eh!
-          ¡Por favor y luego ya me peinas y me maquillas!
-          Esta bien, ya voy
Mi hermana me ayudo en todo y si aun faltaba media hora para el baile y sonó el timbre, debía de ser el. Abrió mi madre la puerta y escuche:
-          ¡Hola!
-          ¡Hola Bruno! ¡Espera un momento que llamo a Sara, pero pasa hijo pasa!
-          ¡Gracias!
-          ¡Sara!
-          Ya voy mama, bajo en seguida.
Estaba tan nerviosa que no sabia si bajar o quedarme así, pero escuche de repente:
-          Así que tú eres el novio de mi hermanita peque eh!
-          No, em.. yo y tu hermana no somos novios, tan solo compañeros de clase.
-          Ya, eso le decía yo en casa cuando venia mi novio a buscarme
-          Es verdad, yo y tu hermana…
Interrumpí de repente, mi hermana siempre lo tenía que chafar todo así que comencé a bajar despacio por las escaleras y Bruno soltó
-          ¡Vaya!  ¡Estas  guapísima!
-          Gracias, tu también
-          Mama me voy.
-          Vale hija, ya sabes a las doce en casa eh!
-          Si mama.
Y sentí una mano rozando la mía con la que me sentía nerviosa, me sonroje pero mire a Bruno y le sonreí pacíficamente, Bruno me abrió la puerta del coche de su hermano mayor, que nos acercaría al baile. Nos subimos en la parte trasera del coche y nos fuimos.
 Cuando llegamos al baile estaba toda mi clase y entre ellos el chico por el que yo estaba pillada, Damián, aquel chico moreno, con su cara de niño pequeño tan dulce y sus ojos de un marrón brillante, todos me miraron con cara rara, me sentía mal, intimidada y a pesar de lo elegantes que estaban todos la gente no me sacaba el ojo de encima. Bruno me miro y me sonrió, dándome una paz y una tranquilidad que me pareció adecuada en aquel momento. Le pedí un zumo y me lo fue a buscar y en ese momento Damián se acerco a mí, me puse nerviosa pero aun así dije:
-          Hola…
-          Hola, estas muy guapa.
-          Gracias, pero las hay mejores.
-          No te creas, todas están como salen algún que otro sábado cuando sus padres no están, pero tu, tu estas mas especial que nunca
Aquello me sonrojo muchísimo y en ese instante su acerco Bruno con  mi zumo. Me miro, estaba serio y eso me preocupo. Se sentó en un banco que había en la esquina del gimnasio del instituto y me dejo sola. Me acerque y le pregunte si le pasaba algo y me dijo que no, que se encontraba bien. Eso me preocupo pues me lo dijo muy seco y conmigo nunca era así.
-          ¿Bruno, enserio que te pasa?
-          No me pasa nada
-          Fue por lo de Damián?
-          No, ¿te gusta ese chico verdad?
-          Si, pero no te enfades, somos amigos desde pequeños
-          Ya, pero yo creí…
-          ¿Creíste que me gustabas tu verdad?
-          Si, tú me gustas y eres la primera chica que me gusta de verdad.
-          Ya, pero yo no puedo cambiar mis sentimientos.
-          Ya lo se.
-          ¿Bailamos?
-          No, no me apetece
-          ¡Venga, no te pongas así!
-          ¿Como quieres que me ponga?
-          Pues que sigas como antes, hablándome normal.
-          ¿Ya y te parece normal que me  trajeras al baile del colegio a mi gustándote otro?
-          Pues mira yo te traje como amigo, no quería darte esperanzas de nada.
-          ¿Mira déjalo me voy a casa, te llevo?
-          Si puedes si, es que sino tendría que llamar a casa y le dije que me llevarías tu,
-          Vale.
¿No sabía que hacer, a mi me gustaba Damián desde siempre y ahora con Bruno todo cambiaba, el era muy especial, era un chico fantástico y muy guapo, podría cambiar mis sentimientos?
Subimos al coche y el hermano de Bruno nos llevo a casa.
-          Hasta mañana Bruno
-          Chao
Y sin mas reparos me metí en casa, mi madre estaba en el salón viendo una película y al verme se giro y dijo
-¿Sara que haces tan pronto en casa?
- Nada mama ya te contare mañana ahora estoy muy cansada.

Subí a mi cuarto y  me metí en cama, petaron en mi puerta y lentamente se abrió, era mi sobrina.
-          Hola peque ¿como estas despierta aun?
-          Es que no puedo dormir, tuve una pesadilla y te escuche entrar así que vine. ¿Y a ti que te pasa?
-          Nada pequeña ya lo entenderás algún día
-          ¡Cuéntamelo por favor!
-          No puedo, venga te acompaño a tu cuarto y te duermes ¿vale?
-          Vale
Acompañe a mi sobrina, la acosté en su cama y le leí un cuento, tape a su hermana y en el momento en el que me iba a ir entro mi hermana.
-          ¿Que paso Sara?
-          Nada, que Laura tubo una pesadilla y vino a mi cuarto
-          No me refería a eso, ¿como estas aquí tan temprano?
-          Ah, nada que apareció Damián y Bruno se puso celoso y pues nada que se quería ir a  casa  y no me iba a quedar sola
-          Sara, ¿Damián otra vez?
-          Leti, mañana te cuento en serio que estoy muy cansada
-          Vale esta bien
-          Hasta mañana

-          Buenas noches peque

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