viernes, 27 de diciembre de 2013
CAPITULO 3
Capítulo 3
-¡Buenos días mama!
-¡Buenos días
hija! ¿Como que buenos días? ¿Has visto la hora que es?
- ¿Mama que
hora es?
- ¿Como que que
hora es? ¡Son las ocho y media!
-¡Que! no puede
ser puse el despertador ayer para las siete, dentro de un cuarto de hora
empiezo a clases y el autobús ya pasaría
-¡Tus hermanos
ya se fueron hace media hora, vístete y te llevo!
- Da igual mama
me visto y voy corriendo no es tanto
Para una vez
que me despierto de buen humor y pierdo el bus y además a primera tengo
castellano y si llego tarde me manda una nota a casa fijísimo, llevo 3 clases
sin ir y me castigara mi madre.
-
¡Chao mama!
-
¡Chao hija! ¡Pórtate bien!
Tenia que apurarme o no llegaria
quedaban diez minutos para que tocara el timbre y no llegaria lleva vente
minutos en coche asi que caminando mas, empece a correr, cogi el atajo de la
calle vieja de cerca del colegio pero aun asi me quedaban cinco minutos y el
timbre tocaria ahora, cogi la bicicleta de la hija de la panadera y pedalee lo
mas rapido que pude, uff justo a tiempo.
-
¡Buenos días chicos!
-
¡Buenos días señorita!
-
Vamos a corregir los deberes que mande el viernes,
alguien no los tiene echos?
Se me caía la tierra encima pero
levante la mano y me di de cuenta de que era la única que tenia los deberes sin
hacer además de que me quedara el libro en casa.
-
Muy bien señorita García, usted como siempre sin el
material escolar.
-
Lo siento profesora pero es que no tuve tiempo de
hacerlos.
-
Pues claro como iba a tener usted tiempo. ¡A la próxima vez llamo a su casa!!y ahora póngase
con algún compañero.
Todo el mundo me miraba mal, era
la rara de clase y no tenia muchos amigos así que al ver a Bruno al final de la
fila decidí irme para su lado. Lo mire y me sonrió, tenia que decirle que
estaba castigada así que se lo escribí en un papel y se lo di, me miro y
contesto en la nota un no pasa nada que me tranquilizo, y mas abajo ponía yo también
estoy castigado te quiero, me sonroje y el se rio, pero la de lengua lo vio y
se acerco hacia nosotros como un león hacia su presa.
-
¿Bruno se puede saber que te pasa?
-
Nada señorita, yo solo…
-
¡Tu solo que explícate!
-
Señorita la culpa a sido mía
No sabia que hacer así que me
inculpe a mi misma el pobre Bruno no tenia la culpa de que yo me sonrojara y no
podía llevarse el la culpa.
-
¡No señorita no le haga caso a sido culpa mía, estaba
pensando en mis cosas y me reí lo siento!
-
No pasa nada Bruno pero me temo que como no se de quien
fue la culpa los castigare a los dos mañana en el recreo.
No podía ser,
dos castigos seguidos esto era el colmo, lo bueno de todo esto es que estaría Bruno
conmigo, asique lo podría conocer mejor.
En el recreo
los dos nos acercamos a la sala de profesores a mirar si estaba el de Física y química,
yo no sabia muy bien por que Bruno estaba castigado si el no le daba clase pero
después me quedo claro. Pasamos el recreo yo copiando la taba periódica y Bruno
haciendo sus deberes de lengua, cuando toco el timbre para entrar no me lo podía
creer Bruno me escribiera una carta la cogí y me despedí de el. Tendríamos
clase de sociales a ultima los dos justos y se sentaba a mi lado, le tendría
que contestar a la carta en biología. Al llegar a clase abrí la carta y me puse
a leerla y ponía esto:
Querida Sara:
Aun que no te conozco muy bien, las clases
que hemos pasado juntos lo pase muy bien, tengo libre hoy por la tarde si
quieres quedamos en el parque del centro y tomamos un zumo, yo invito que te
parece?
Besos
Quede atónita,
que le podía decir, no sabia si mi madre me dejaría salir y aparte tenia
guitarra a las cuatro y piano a las seis así que solo podríamos quedar a las
cinco y no podía ser en el parque del centro por que mi padre me vería .Le
conteste a la carta y si quedamos, En sociales le di la carta la leyó y aun que
estaba a su lado me contesto con otra carta que ponía:
Vale, a las cinco quedamos pero si no es en
el parque del centro ¿en donde es? ¿Donde tienes las clases? Ah y por favor
invito yo eh!
Besos, Te quiero
Me había puesto
te quiero a mi, a la niña rara de clase, quedamos para esa tarde a las cinco. Tenía
todo preparado, le diría a mi madre que
me quedaría en la biblioteca y ya me iba sola para piano.
-¡Hola mama!
¡Ya estoy en casa!
- ¡Hola hija!
¿Llegaste a tiempo?
- Si mama,
¿bueno voy a coger las cosas de guitarra y las de piano vale?
- Las de piano
te las llevo yo luego.
- No, es verdad
no me acordaba de decírtelo, tengo muchos deberes así que de cinco a seis me
quedo en la biblioteca y luego ya voy yo y cuando acabe me vengo andando ¿vale?
- Bueno vale,
pero te llevo yo que me tengo que pasar por las tiendas del centro y de paso
quedo con tu padre a las cinco en el parque.
- Vale, me
parece bien, subo a por las cosas.
Todo estaba
bien, mi madre me había dejado ahora lo malo era pasar a las cinco por el
centro sin que se dieran cuenta, pero lo haría.
Eran las cuatro,
tenia que entrar en clase, me despedí de mi madre cogí las cosas y subí al
quinto piso de aquel edificio viejo y mugriento en el que vivía Ana, mi
profesora de guitarra. Toque a la puerta y me abrió la misma señora de todos
los días, una señora canosa, muy bajita y parecida a Ana, su madre, me invito a
pasar lo que no podía rechazar, no por que no quisiera sino por que mi madre se
gastaba cuarenta euros al mes en mis clases de guitarra. Miraba el reloj cada
cinco minutos y no me daba pasado la clase, estaba deseando que llegaran las
cinco, o que las llamadas telefónicas del novio de Ana interrumpieran mi clase
de una vez, como de costumbre. Las cuatro y media, las cinco menos cuarto, solo
faltaba un cuarto de hora cuando Ana me dijo:
-Sara, ¿te pasa algo? Te veo preocupada
-Sara, ¿te pasa algo? Te veo preocupada
-
No, es que tengo que estudiar que mañana tengo un examen
y quede a las cinco en la biblioteca con unos amigos
-
Pues haberlo dicho antes, si te vas ahora llegaras
puntual
-
¿Me puedo ir?
-
Pues claro, si tienes que estudiar vete mujer
-
¡Gracias!
Recogí todo lo más rápido que
pude, cogí el portátil y las cosas de piano y me fui sin despedirme, tenia que
llegar al puerto en donde quedara con Bruno, el vivía cerca de allí y a los dos
nos quedaba cerca.
-
¡Hola! Perdona por el retraso es que no pude correr mas
-
No pasa nada, yo acabo de llegar
-
A vale, en serio lo siento
-
¿Bueno nos vamos a tomar el zumo?
-
Si claro, a donde iremos
-
A un sitio muy especial para mi, allí tome mi primer
zumo
-
Pues vamos
-
¿Te llevo algo?
-
No gracias
-
De verdad, te cojo la guitarra
Me cogió la
guitarra y nos encaminamos hacia el centro pero un poco antes de llegar nos
metimos por un callejón lo que me tranquilizo un poco. Cuando llego leí en el
cartel del bar Milo´s nunca lo había
visto antes, Bruno abrió la puerta y me invito a entrar, el entro detrás de mi
y cerro la puerta, nos sentamos en una mesa junto a los baños y un señor muy
amable nos atendió.
-¿Te gusta el
zumo?
- Claro
- Me alegro de
que quedaras conmigo, normalmente me toman por empollón y nadie quiere quedar
conmigo por rarito.
- Tranquilo a mí
por escribir me llaman friki
- Pues a mi no
me lo pareces, eres muy maja
Seguimos
charlando asta las seis menos diez, cuando mire el reloj le dije que me tenia
que ir y cuando quise pagar me dijo que ya me dijera que invitaba el, la verdad
me gustaba ese chico pero me tenia que ir, me acompaño asta en piso de mi
profesora de piano, timbre y nadie contestaba y en la puerta me encontré a mi
madre.
-
¡Hola mama! ¿Pasa algo?
-
¡No nada! Que me llamo María para decirme que no tenias clase y fui a
buscarte a la biblioteca y como no te encontré vine para aquí
-
Ah! Vale.
-
¿Y se puede saber donde estabas?
-
Si mama, estaba con Bruno mi nuevo compañero de clase,
me lo encontré en la biblioteca y me invito a un zumo.
-
¿Le pagarías no?
-
No mama, el me dijo que invitaba
-
Pero bueno que maleducada, se paga igual.
-
¿Cuanto es chiquillo?
-
¡Nada señora, yo la invito!
-
Muy cortes por tu parte pero no necesitamos que nadie
nos invite tenemos dinero
-
¡Mama! Por favor, somos amigos, otro día yo lo
invitare, de echo estaba pensando en invitarlo a comer a casa el sábado
-
Pues claro que si
-
¿Bruno el sábado a las ocho en mi casa te parece?
-
No se le preguntare a mis padres
-
Vale, asta mañana nos vemos
Me subí en el coche
con mi madre, que después del ridículo que me había echo pasar no se merecía ni
que la mirase a la cara pero bueno.
-
Hija, me pudiste haber avisado de que quedabas con tu
amigo
-
¡Mama! Por favor vale ya, no habíamos quedado pero nos
encontramos, y por favor el sábado no me dejéis en ridículo si viene
-
¡Claro que no hija! ¿Por quien nos tomas?
-
Por nadie mama pero es que en nuestras cenas siempre
hay lio
Nos pasamos el camino a casa
hablando de la cena del sábado, de lo que íbamos a hacer para comer y que poníamos
de postre, que nos íbamos a vestir y todas esas chorradas que a mi madre le
importaban más que a mí que yo tuviese un amigo. Al llegar a casa lleve la mayor
sorpresa de mi vida, mi hermana Leticia estaba en casa con su marido y mis dos
sobrinas.
-¡Leticia! ¿Y tú aquí?
- ¿Que pasa? ¿No te alegras de
verme hermanita?
- Claro que si te echaba mucho de
menos, a ti y a las peques
- ah! ¿Y a Carlos no? Pues fue el
que se acordó de ti, que las peques como tu les llamas que cuando las veas
veras no querían venir
- ¿Claro a Carlos también, pero
hace ocho mese que no nos vemos y como veo tienes barriguita no?
- Si, jaja estoy de seis meses,
como mama.
- ¡A si ya que mama también
estaba embarazada! ¿Y las peques?
- Subieron a mi antiguo cuarto y
nosotros nos quedaremos en el de invitados.
-¿Como? ¿Que os quedáis?
- Claro, no iba a venir desde New
York para visitarte hoy solo, nos quedamos tres meses.
- ¿Pero darás a luz aquí con
mama?
- Si, es que a Carlos le a salido
trabajo aquí en Francia y no podía decir que no así que de momento nos mudamos
por tres meses aun que tendremos que alquilar una casa por aquí cerca y además
así pasamos las navidades juntos y en familia.
- ¡Claro que bien! ¡Voy a ver a
las peques!
Cuando subí me quede atónita la
peque ,mi peque mas grande tenia ocho años y estaba enorme y la peque pequeña tenia seis y estaba peor aun, ya solo faltan
Daniela y Mario para pasar la navidad en familia. Ah, ya ni me acordaba, hoy es
la fiesta del instituto, había quedado con Bruno para que fuese mi pareja sobre
las diez, y no tenía que ponerme, ya eran las seis, tenia que ir a la tienda de Luisa y comprarme uno de sus
vestidos.
-¡Leticia!
- ¿Que paso hermanita?
- ¿Me puedes acompañar a la
tienda de Luisa a comprarme un vestido?
- ¿Porque? ¿Para que quieres tú
un vestido?
- Es que hoy a las diez e quedado
con Bruno un chico de mi instituto para ir al baile y no tengo nada que
ponerme.
- Bueno te acompaño pero rápido
que tengo que ir a la farmacia a por medicamentos para Laura.
- Vale, me decidiré rápido
- Pues avísale a mama y vamos
venga
Cogí dinero, avise a mi madre y
mi hermana y yo nos fuimos a la tienda, cuando entre al fondo había un vestido
de color purpura y pensé “yo quiero ese”. Mi hermana me sonrió y me señalo
hacia el vestido purpura que yo había visto antes. Me lo probé, era perfecto, tendría
que avisarle a Bruno de que se pusiera la corbata purpura que el tenia. Pague
el vestido y salí de la tienda, me faltaban los zapatos, los vestidos eran
baratos así que me sobro mucho dinero pero no me lo podía gastar todo, tenia
que pagar el bolso y los zapatos. Mi hermana tenia que ir al centro así que me
fui con ella y pare en la zapatería mas cercana a la farmacia y me compre los
zapatos negros que había en el escaparate, me iban perfectamente con el vestido
pues tenia un gran lazo negro en la cintura y
yo ya tenia la chaqueta, solo me faltaba el bolso, así que pregunte a
una señora donde había alguna tienda de bolsos y me fui a por el bolso purpura.
Mi hermana me esperaba en el coche y ya eran las ocho, tenía dos horas para
vestirme y maquillarme y me peinaría Luna, quería ir para peluquera y ya le
ayudara alguna que otra vez a Rosi, la peluquera del pueblo, así que todo saldría
bien.
Entre a todo correr por la puerta
de casa, deje el dinero en el recibidor de la entrada y corrí escaleras arriba,
entre en mi cuarto y cerré la puerta. Llame a Bruno y le dije lo de la corbata
pero le colgué rápido, tenia que arreglarme y no me daría tiempo.
-
¡Luna!
-
¿Dime?
-
¡Corre ven, ayúdame a ponerme el vestido!
-
Ya voy enana, haber cuando aprendes a valerte por ti
solita eh!
-
¡Por favor y luego ya me peinas y me maquillas!
-
Esta bien, ya voy
Mi hermana me
ayudo en todo y si aun faltaba media hora para el baile y sonó el timbre, debía
de ser el. Abrió mi madre la puerta y escuche:
-
¡Hola!
-
¡Hola Bruno! ¡Espera un momento que llamo a Sara, pero
pasa hijo pasa!
-
¡Gracias!
-
¡Sara!
-
Ya voy mama, bajo en seguida.
Estaba tan
nerviosa que no sabia si bajar o quedarme así, pero escuche de repente:
-
Así que tú eres el novio de mi hermanita peque eh!
-
No, em.. yo y tu hermana no somos novios, tan solo
compañeros de clase.
-
Ya, eso le decía yo en casa cuando venia mi novio a
buscarme
-
Es verdad, yo y tu hermana…
Interrumpí de
repente, mi hermana siempre lo tenía que chafar todo así que comencé a bajar
despacio por las escaleras y Bruno soltó
-
¡Vaya!
¡Estas guapísima!
-
Gracias, tu también
-
Mama me voy.
-
Vale hija, ya sabes a las doce en casa eh!
-
Si mama.
Y sentí una
mano rozando la mía con la que me sentía nerviosa, me sonroje pero mire a Bruno
y le sonreí pacíficamente, Bruno me abrió la puerta del coche de su hermano
mayor, que nos acercaría al baile. Nos subimos en la parte trasera del coche y
nos fuimos.
Cuando llegamos al baile estaba toda mi clase
y entre ellos el chico por el que yo estaba pillada, Damián, aquel chico
moreno, con su cara de niño pequeño tan dulce y sus ojos de un marrón
brillante, todos me miraron con cara rara, me sentía mal, intimidada y a pesar
de lo elegantes que estaban todos la gente no me sacaba el ojo de encima. Bruno
me miro y me sonrió, dándome una paz y una tranquilidad que me pareció adecuada
en aquel momento. Le pedí un zumo y me lo fue a buscar y en ese momento Damián
se acerco a mí, me puse nerviosa pero aun así dije:
-
Hola…
-
Hola, estas muy guapa.
-
Gracias, pero las hay mejores.
-
No te creas, todas están como salen algún que otro sábado
cuando sus padres no están, pero tu, tu estas mas especial que nunca
Aquello me sonrojo
muchísimo y en ese instante su acerco Bruno con
mi zumo. Me miro, estaba serio y eso me preocupo. Se sentó en un banco
que había en la esquina del gimnasio del instituto y me dejo sola. Me acerque y
le pregunte si le pasaba algo y me dijo que no, que se encontraba bien. Eso me
preocupo pues me lo dijo muy seco y conmigo nunca era así.
-
¿Bruno, enserio que te pasa?
-
No me pasa nada
-
Fue por lo de Damián?
-
No, ¿te gusta ese chico verdad?
-
Si, pero no te enfades, somos amigos desde pequeños
-
Ya, pero yo creí…
-
¿Creíste que me gustabas tu verdad?
-
Si, tú me gustas y eres la primera chica que me gusta
de verdad.
-
Ya, pero yo no puedo cambiar mis sentimientos.
-
Ya lo se.
-
¿Bailamos?
-
No, no me apetece
-
¡Venga, no te pongas así!
-
¿Como quieres que me ponga?
-
Pues que sigas como antes, hablándome normal.
-
¿Ya y te parece normal que me trajeras al baile del colegio a mi gustándote
otro?
-
Pues mira yo te traje como amigo, no quería darte
esperanzas de nada.
-
¿Mira déjalo me voy a casa, te llevo?
-
Si puedes si, es que sino tendría que llamar a casa y
le dije que me llevarías tu,
-
Vale.
¿No sabía que hacer, a mi me
gustaba Damián desde siempre y ahora con Bruno todo cambiaba, el era muy
especial, era un chico fantástico y muy guapo, podría cambiar mis sentimientos?
Subimos al coche y el hermano de Bruno
nos llevo a casa.
-
Hasta mañana Bruno
-
Chao
Y sin mas
reparos me metí en casa, mi madre estaba en el salón viendo una película y al
verme se giro y dijo
-¿Sara que
haces tan pronto en casa?
- Nada mama ya
te contare mañana ahora estoy muy cansada.
Subí a mi
cuarto y me metí en cama, petaron en mi
puerta y lentamente se abrió, era mi sobrina.
-
Hola peque ¿como estas despierta aun?
-
Es que no puedo dormir, tuve una pesadilla y te escuche
entrar así que vine. ¿Y a ti que te pasa?
-
Nada pequeña ya lo entenderás algún día
-
¡Cuéntamelo por favor!
-
No puedo, venga te acompaño a tu cuarto y te duermes
¿vale?
-
Vale
Acompañe a mi
sobrina, la acosté en su cama y le leí un cuento, tape a su hermana y en el
momento en el que me iba a ir entro mi hermana.
-
¿Que paso Sara?
-
Nada, que Laura tubo una pesadilla y vino a mi cuarto
-
No me refería a eso, ¿como estas aquí tan temprano?
-
Ah, nada que apareció Damián y Bruno se puso celoso y
pues nada que se quería ir a casa y no me iba a quedar sola
-
Sara, ¿Damián otra vez?
-
Leti, mañana te cuento en serio que estoy muy cansada
-
Vale esta bien
-
Hasta mañana
-
Buenas noches peque
viernes, 29 de noviembre de 2013
capitulo 2
Capitulo 2
Ring, Ring…
Ring, Ring…
-¡Buenos días
mamá!
- Buenos días
hija
-¿Y pablo y
Luna?
- Siguen
durmiendo
- ¡Mmm!…vale,
voy a desayunar, me visto y me voy al instituto
- Vale
Todas las
mañanas la misma rutina, mientras yo me levanto temprano, a las siete para ser
exactos, mis hermanos duermen y claro luego llegan tarde.
-
¡Luego llegan tarde mamá!
-
Bueno hija, no seas mala, ellos duermen por que los
pobres están cansados de tanto estudiar.
-
Jajaja ¿de que? ¿de estudiar? Jajaja , mamá ¿cuándo
estudian?
-
Por las tardes mientras tu estás con el ordenador
-
Mamá mientras yo estoy con el ordenador Luna esta en el
suyo, en el Tuenti, facebook y demás redes sociales y Pablo se pasa el día
jugando a la play.
-
Hija, por favor, tus hermanos estudian, no hacen eso.
-
Claro mamá, tienes razón, bueno, me voy que no llego,
asta luego.
-
¿García Pereiras, Sara?
-
¡Presente!
En mi colegio
se pasa lista y el que no esté no pasa nada, pero si faltas muchas veces te
mandan una notificación a casa.
Me gusta este
instituto, de los dos en los que estuve, es el que más me gusta, puedes estar
con el ordenador en clase y eso a mi me favorece, tomo todo tipo de apuntes a
ordenador y como soy muy rápida escribiendo lo cojo todo, y cuando los
profesores echan sus charlas yo aprovecho y escribo mis historias. Una vez me
pillaron escribiendo y lo malo es que
fue la de lengua, la peor profesora del colegio, está seguido rondando por la
clase y si te pilla haciendo algo te manda a dirección, así que desde esa en
sus clases aprendí a estarme quietecita y a esperar al recreo para escribir.
En el recreo encontré
un sitio cómodo para escribir y además solitario, como yo cuando escribo
prefiero estar sola, me vino bien, me senté, abrí mi portátil y comencé a escribir
una de esas historias que a mi madre le parecían ridículas, pero a mi la verdad,
es que me daba igual. Entre clase y clase escribía un poquito de mis historias
y…
-
Perdona ¿Me puedo sentar?
-
Claro, ahí no se sienta nadie o eso creo
-
Gracias
-
De nada
Me habían
interrumpido, algo que no soportaba, pues perdía el hilo de mis historias, lo
bueno de todo esto es que era un chico guapísimo y me observaba como si estuviera
leyendo mis historias.
-
Perdona de nuevo.
-
Si, dime
-
¿Eres la hija del escritor García?
-
Si ¿por qué?
-
Me encantan sus libros, y veo que tu también escribes
-
Pues si, aunque en mi casa no les guste que escriba a
mi me gusta y me relaja
-
Me parece bien, yo también escribo pero ahora no puedo,
se me ha roto el ordenador y no puedo arreglarlo hasta que en mi trabajo me
paguen
-
¿Trabajas?
-
Si, lo necesito, mis padres no tienen trabajo y lo poco
que ganan no nos llega en casa
-
¡Ah! pues lo siento, por cierto, me llamo Sara ¿Y tu?
-
Yo me llamo Bruno
Buenos días chicos, hoy os voy a presentar a
un nuevo alumno, que como veo, ya está sentado, el se llama Bruno y esta aquí
gracias a una de nuestras mejores becas, así que si alguien necesita ayuda ya sabe,
el es de excelentes notas .
Me alegré al oír aquello, aquel chico me caía bien y era listo,
así que podría ayudarme en algo. No paró de mirarme durante toda la clase, lo
que me ponía muy nerviosa, pero por vergüenza no le decía nada. En el cambio de
clase me despedí de él, pues ya no estaríamos en la misma clase hasta mañana, él
era de letras y yo de ciencias y solo teníamos algunas clases juntos.
A la hora de comer me lo encontré
en la cafetería y como estaba solo me senté con el, yo tampoco es que tuviera
muchos amigos, así que, estuvimos hablando toda la comida y me hizo reír, le
hable de mi familia y el me hablo de la suya, aunque cuando él me hablaba se ponía
triste y su mirada se dirigía al suelo, pero aun así la comida fue muy agradable.
Por la tarde, a la vuelta a clase,
tenia Física y Química y no podría usar el ordenador, entré en clase, me senté
y me puse a pensar en mis cosas. El profesor estaba hablando de algo relacionado
con la tabla periódica y aunque no sabía de que, yo hacía que atendía, tenía
ganas de volver a casa y contarle todo a Lisa, mi mejor amiga, o mas bien la única
amiga que tengo, vivía en el pueblo de los abuelos y siempre nos veíamos en
vacaciones, pero hablamos por Chat y nos contamos muchas cosas.
- ¡Sara! ¡Sara! ¿En que columna
esta el boro? ¡Sara! ¿me estás atendiendo?
- Si profesor, perdone
-Entonces ¿Responda a la pregunta?
- ¿Me la puede repetir por favor?
- Sara, estabas despistada ¡eh!
Que ¿en que columna esta el boro?
- ¿En la de los boroideos?
En ese momento se me vino el
mundo encima, toda la clase se echo a reir y el profesor me miraba mal ¿Que
podía hacer? Es verdad que no estaba atenta, pero era la primera vez y además
no contestara mal, era verdad, la columna del boro era la de los boroideos. Me
venia encima una buena bronca y aun por encima después de todo el fin de semana
de aguantar a mi madre, ahora me castigarían, un lunes por la tarde, era
alucinante.
- Muy bien Sara, está en los
boroideos¡ Pero esa no era la pregunta! No estabas atenta en clase y aun por
encima me mentiste, por lo tanto vas a llevar un castigo como es de costumbre,
mañana te quedarás sin recreo y te pasarás el recreo copiando la tabla periódica.
- Está bien profesor,
No podía ser, mañana, justo
mañana que quedara con bruno para escribir debajo del árbol, Bruno se enfadará
si no aparezco, no era justo.
La hora siguiente me la pasé
escribiendo y sin escuchar a la de sociales y sus historias, no me daba pasado
el día y aun por encima tenía muchos deberes que hacer, u otro castigo que no
quería. Me aburría un montón en sociales, pero no creo que fuese la única, la
mayoría estaban con el portátil o durmiendo encima de la mesa, yo, por lo menos,
aprovechaba el tiempo en algo útil ¿no?, hasta la profesora se quedaba dormida
con sus discursos sobre no sé que cosas, que si esto, que si lo otro. Lo peor
de todo, es que la mitad de la clase se la pasaba hablando de política ¿Qué más
nos daría a nosotros que si Rajoy, que
si zapatero? eso que se lo cuente a sus hijos.
A la hora de la salida busqué a
Bruno para decirle que estaría castigada en el recreo al día siguiente, pero no
lo encontré, tenía que subir al autobús o se iría sin mi y con el frio que hace
aquí casi que andando no voy aunque es
poquito.
- ¿¡Hola mama! Ya estoy en casa!
- Hola hija te queda la merienda
en la nevera
- A donde te vas?
- Voy a casa de la vecina que muy
amable nos a invitado a la fiesta de fin
de año que celebra en su casa y le voy a ayudar con el árbol y los
preparativos.
- Vale mama, pásatelo bien yo
merendare y haré los deberes.
- Avisa a tus hermanos cuando
lleguen
Mi madre se adaptaba bien en
todos los sitios si no es por una festa es por otra cosa, pero a nosotros nos costaba
mas y cuando nazca mi hermana seguro que
nos volvemos a mudar. Aunque mi padre con lo arto que estaba de las mudanzas no
creo que se lo permitiese.
-
Hola mama! Ya estamos en casa
-
Mama no esta!
-
Y a donde se fue?
-
Pues a casa de
una vecina que nos invito a no se que
-
Y nuestra merienda?
-
En la nevera
Mi hermana siempre con lo mismo
que con preguntitas que con sus vales tontos pues no mama se fue y punto , que
mas les dará a donde? Eso lo se yo y punto.
-Chicos ya estoy en casa
- Bien mamá, ya se acerca la hora
de la cena y tengo hambre
- Hay Sara pues te haces tu cena
eh! Que yo no tengo que hacer para todos.
- Si no es eso pero lo tuyo sabe
mucho mejor, y además yo hoy no voy a cenar, es que te echaba de menos, quiero
enseñarte mi cuento, aun voy por el capitulo dos pero va muy bien.
- Ya me parecía a mi que tu querías
algo, pero si no vas a cenar me lo enseñas mañana vale que ahora tengo cosas
que hacer y temprano para cama eh!
- Vale mama, me voy a mi cuarto a
escribir y mañana te lo enseño asta mañana
Me subí a mi habitación y abrí el
portátil, lo encendí y comencé a escribir pero estaba cansada y me acosté, al
rato me quede dormida.
BLACKMOMENT
viernes, 15 de noviembre de 2013
Capitulo 1
-Mama!
-Que pasa hija?
-Donde esta mi top rojo?
-En el armario del fondo ¿Por qué?
- Por nada mama, es que me lo quiero poner en la fiesta del
instituto, soy la nueva y necesito deslumbrar, creo que este es mi sitio.
- Hija, sabes que tienes que
hablar con tu padre ¿verdad?
- Mamá ¿para esto también? tengo
14 años y es una fiesta de instituto, como siempre me dirá que soy pequeña para
salir y no me dejará ir.
- Sara, es que es verdad, tienes
solo 14 años, yo de tu edad…
- Mamá no empieces con tus historias,
ya me arreglare para convencer a papá.
Me llamo Sara,
tengo 14 años y soy la pequeña de seis hermanos. Mi padre es escritor y mi
madre periodista. Nací en hollywood pero eso no me hace mas popular, el resto
de mis hermanos nacieron en New York, Londres, Los Ángeles y Canadá, si parece
raro que naciéramos en sitios tan diferentes pero es que en realidad no tenemos
casa fija bueno o sí pero eso es otra historia que no os voy a contar ahora.
Hace dos
meses que empezó el instituto o al menos para mí, estamos a 19 de diciembre del
2011 y dentro de dos días es el baile de navidad. Aquí en Francia es muy
popular el que consigue ir al baile de fin de curso, pues aun que estemos en
pleno siglo 21, la gente de aquí es como mis padres, hasta los 16 no se empieza
a salir. En Hollywood era distinto, mis padres dejaron salir a mi hermana Luna
con 15 el año pasado a la fiesta del instituto y yo con 14 aquí no puedo. Todos
mis hermanos, del mas grande al mas pequeño, sigue la tradición de nuestra
familia, estudia, va a los bailes y luego se hace periodista, o casi todos, porque
yo no. No me gusta el cotilleo y menos esos reportajes sobre gente pobre sin
casa, a mi lo que realmente me gusta es escribir. Mi padre desde pequeña me
enseño a que me gustara todo lo relacionado con los libros y ahora, aparte de
papa y de mi hermana Daniela, soy la rarita de la familia.
-
¡Sara!
-
¿Que mama?
-
¡Baja a cenar, y
avisa a Luna y Pablo!
-
¡Ya voy mama!
Bueno, haber si
tengo suerte ahora en la cena y suelto el tema de la fiesta como quien no
quiere la cosa.
- ¡Luna, Pablo!
¡Mama ha dicho que bajéis a cenar!
- Enana ¿yo a
ti no te dije que petases antes de entrar?
- ¡Oye, que no
soy ninguna enana, que solo tienes cuatro años mas que yo Pablo!
- Venga Pablo,
no te metas con la peque y vamos a cenar que después papá se enfada.
Estoy harta de
que me traten de pequeña, se creen mayores y no lo son, solo son unos años más
grandes que yo, pero poco.
-
¡Que aproveche!
-
¡Sara, hace media hora que os llame!
-
Perdona mama, es que estaba acabando una cosa muy
importante
-
A está niña va a haber que quitarle el ordenador, se
pasa los días metida en su cuarto escribiendo, no se lo que, pero no sale ni
para merendar.
-
Mamá lo que escribo me gusta ¿vale? y es lo único que
me mantiene alejada de todo esto.
-
Oye Sara, no le hables así a mama ¿vale? ella no tiene
la culpa de que nos tengamos que mudar tantas veces.
-
¿A no? ¿Acaso no es ella la periodista que busca buenas
noticias que nunca encuentra vaya a donde vaya? Por que, que yo recuerde, hace
dos mese no estabas así de contenta cuando tenias que dejar a tus amigas Luna.
-
¡Vale ya chicas! Y sí Sara, la culpa de todo es mía,
pero lo hago por vosotros
-
Mama, da igual, déjalo, me voy a mi cuarto.
Como odio las
cenas en mi casa, desde que nos mudamos mi padre no da palabra y mi madre, esa
que si todo lo hace por nosotros, que si no estamos a gusto volvemos, que será
la última mudanza, lo de siempre vamos. Pues no, me cansé, siempre dicen lo
mismo, hace mas de ocho meses que no veo a mi hermana mayor, ni a mis sobrinos.
De mi hermano Mario ya ni hablamos, ya hace casi un año que no viene por casa,
y mi hermana Daniela solo viene en verano. A los únicos que veo son a Pablo y a
Luna y tampoco es que los vea mucho. Ahora a mi madre se le antojo tener otro
hijo y está de seis meses, no hay quien la aguante y lo poco que paso en casa
me hace la vida imposible.
-
¡Sara!
-
¿Que?
-
Acuéstate ya,¡ es tarde y mañana tienes clase!
-
¡Vale mamá!
-
¡Hasta mañana hija!
-
¡Hasta mañana mamá!
BLACKMOMENT
Suscribirse a:
Entradas (Atom)